Te sientas junto
a la fuente que duerme, parece seca, pero no, duerme.... la observas. Suave, la
piedra se curva en volutas, desciende formando arcos y espirales; en la tina
hay hojas secas, de un ocre otoñal…los ojos cerrados, ves las ninfas que danzan
y juegan alrededor, se besan y se tocan, ríen, se acarician, se huelen y danzan
y ríen y juegan temblorosas todo calor, todo nervios, los cabellos liberados,
las pieles erizadas, enredados vellones rojos, dorados, negros…las ninfas
alrededor de la fuente donde estás sentado, donde se alza el asta de las
promesas. Cuando abres los ojos, gota a gota va despertando el surtidor, la
humedad progresa, fuente abajo…
viernes, 11 de diciembre de 2015
domingo, 18 de octubre de 2015
El ejercicio de olvidar
No escogió el parque,
no escogió el banco...
Se sentó,
con la paz de quien ya dejó su futuro atrás...
no escogió el banco...
Se sentó,
con la paz de quien ya dejó su futuro atrás...
domingo, 26 de julio de 2015
Manuscrito encontrado en una botella… Inspirado en un poema de MDK
No vengan a
buscarme
No me traigan agua,
no me salven, no desesperen por mí
Olvídenme
Aquí donde me
quedo, desnudo y sin espejos, nada vale y todo es suficiente
No necesito de la
mano salvadora, no necesito nada
Olvídense
Aquí donde el
viento acaricia el cráneo y el sexo
Sobran
Las precauciones
Las lecciones
Aquí hay nada
La nada y yo, la
nada y mis deseos, toda la nada
No vengan a
salvarme
Vengan a perderse
O no vengan
sábado, 8 de marzo de 2014
Tacones cercanos, o del sexo como tarea doméstica (panfleto machista)
Por Humphrey Bogart cuando dice play it again Sam
Los hombres deberían, deberíamos, aprender de una vez y por todas que cuando una mujer dice no, es simple y sencillamente no; así mismo corazón, aunque esté sentada frente a ti en un bar, sin bragas, con las piernas abiertas y haciendo guiñitos con la lengua, en el momento en que te acercas con tu cara de baboso calentón y te digo no – a no ser que seas Johnny Deep – es no. Las mujeres también deberían aprender eso, es decir, que cuando le dices al energúmeno que has escogido para compartir tu cavernícola vida que lave las vajillas y responde que no, quiere decir « lo hare más tarde, cuando no parezca que es por orden tuya ».
He leído
recientemente uno de esos estudios que circulan por ahí sobre el sexismo y el
maltrato hacia las mujeres (el que encuentre uno que trate lo mismo sobre los
hombres que levante la mano), donde entre otras cosas --y lo saco del contexto
porque no puedo meter aquí todo el estudio, eh !— se muestra en una ilustración
como los tacones altos destacan las nalgas y las tetas, es decir, « las
partes sexualizadas del cuerpo femenino » como para decirnos que, en la
gran conspiración universal antifemenina, hasta los tacones están diseñados en
contra de sus portadoras, no para que sean más altas sino para convertirlas en
objeto sexual.
Para colmo, en la
otra parte de la ilustración se muestra como la mujer sin tacones no tendría ni
nalgas ni tetas, y ahí fue donde mi cromosoma Y, el muy hijoeputa, saco la
cabeza de su baño de testosterona y me dijo con su sonrisita sarcástica:
« si, pero la de los tacones esta mas buena ». Créame la autora, que
yo las he visto descalzas y bien “sexualizadas”, pero es verdad que las hay que
ni en tacones. Por suerte en este mundo hay para el gusto de cada cual.
Y eso es,
respetadas señoras, porque el sexo, o la excitación sexual, sus fantasmas,
perversiones y angustias tan humanas no saben mucho de sociología; y porque a
los hombres, burros que son, lo que no le entra por los ojos…claro deberían ser
más sensibles y delicados, como otros tantos sensibles y delicados que se han
quedado por el camino reemplazados por cada burro que ni te digo. Respetuosos?
no faltaba más ! es lo mínimo ! no debe ser un objetivo, sino el
punto de partida ! la primera de las enseñanzas, el respeto por todos.
« Las partes
sexualizadas del cuerpo femenino » la autora o autor del texto (no esta
firmado) no tiene ni idea de cuáles son, le han dicho que son las nalgas y las
tetas y se lo ha creído, no sabe lo que valen una oreja, un cuello, una pupila,
un hombro ; tengo la impresión de que hay quien se lamenta de tener un
sexo aunque puedo comprender a quien no está de acuerdo con el que le ha tocado por
nacimiento ; la vida nos presenta otras opciones, la decisión es de cada
cual. A lo que no se debería aspirar es que a un hombre le dé lo mismo una
oreja que otra, o a que sus mecanismos de excitación respondan indistintamente
a una estética o a otra, o a que simule excitación por lo que no la provoca, lo
siento señoras : no hay erecciones hipócritas.
En uno de esos
delirios machistas inevitables que resultan de la mezcla entre unos graditos
mas de alcohol y una noche de insomnio, se me salió la frase como medio sola: “El
sexo podría ser declarado tarea domestica” a compartir como todas las otras:
iniciativa, eficacia, motivación, imaginación, buena terminación ; quizás entonces
podríamos escucharla a usted diciéndole a su energúmeno « cuando termines ahí
me echas un polvo y por favor lo dejas todo en orden » o a El: « no te
duermas todavía querida, que tengo ganas de lavarte la vajilla ».
viernes, 16 de diciembre de 2011
De como Eddy la hiena ejerce el arte en La Taberna...
por El Imprescindible Dr. Wong
No esta triste, ni alegre, ni furioso, ni ausente, ni desesperado, ni nervioso, nada de eso.
Eddy se aburre, y el aburrimiento es el peor estado del ser humano, es peor que la muerte, porque cuando nos aburrimos tenemos una clarísima conciencia de la falta de valor de todo lo que nos rodea.
Cuando se aburre, Eddy vive de sus fantasmas o en sus fantasmas, al punto de parecer un fantasma él mismo; entonces, en el colmo de su aburrimiento, se sienta frente a mí y me mira, lo que para él es como una forma de suicidio…como no logra morirse, sino aburrirse aun más conmigo, se va a su mesa en una esquina desde donde observa el eterno otoño de afuera con un ojo puesto en la puerta de la taberna…desde hace unos días lleva consigo una vieja cámara de fotos, una Lubitel 2 hecha en los años 50 en la Unión Soviética, de aquellas de 120 milímetros que hacían una fotos cuadradas, como para portada de revistas. Parece que trata de distraerse; sé que una vez quiso hacer cine y termino escribiendo contra el cine, ¿terminara escribiendo contra la fotografía? La cámara tiene un secreto: no trae rollo; pero ver las cosas a través del lente les da otra perspectiva, como un aura…
Dice que esta haciendo fotografía erótica, y después de una hilera continua de negativas ha logrado que La Señora Rolliza le sirva de modelo. Así se ha sentado ella con aire distraído en una de las sillas del salón, una pierna recogida, sostenida por la rodilla con ambas manos, mostrando, entre las telas de sus viejas faldas el molusco hirsuto y hambriento, que abre una boca rosa y violácea apenas visible a las ansias del lente, o levanta un brazo y deja caer el seno generoso y mullido o –Dios del cielo— de espaldas y con la falda agarrada a la cintura, se deja fotografiar un nalgatorio rimbombante, marcado por centenares de sillas, tazas de inodoro, pasamanos de escalera y donde quiera que la criatura ha posado conciente o inconcientemente su abundante humanidad.
Eddy da vueltas a su alrededor con la cámara ciega en mano, captando para nadie o quizás solo para sí mismo los volúmenes de la tabernera, resaltados o apenas retocados por la extraña iluminación del local, ante la mirada turbia de Kurt el submarino, una boquiabierta Rosa la afgana, la mas absoluta indiferencia de La Mujer Sombra y yo, que voy dando chupadas a mi pipa de jazmín a cada click del aparato. Hasta que los codos de la señora se apoyan en el viejo mostrador, su espalda se curva y sus talones se apoyan firmes en la loza. Entonces Eddy, glorioso, con la cámara en una mano y la copa desbordando aguardiente en la otra, aparta las vestiduras como si fueran maleza en el monte, libera el asta trémula y buscona, penetra la carne hirviente en líquidos que gotean y se la apodera a golpes de riñón, mientras hace fotos falsas del público que aplaude.
Diez minutos después, esta sentado frente a mi y me mira, sin decir palabra...
imagen: Egon Schiele
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viernes, 23 de septiembre de 2011
Respuesta a la Marquesa de K
Su Excelencia Reverendísima
Doña Fuentes de los Dolores y Milagros de la Dulcísima Caridad
Marquesa de K
Manicomio de Um
Altos Reinos de Siret en las Colinas
Noviembre
Queridísima amiga:
Me pregunta usted si he navegado con suerte, por que lados me ha llevado el viento y la lluvia, como anda mi indisciplinada salud, en que nuevas tormentas naufraga –y me perdona la manida referencia cardiovascular—mi corazón, y como esta "mi" poesía, aquella que compartíamos en las noches mas frescas del verano en las terrazas de piedra donde nuestras amigas nos regalaban tibios placeres y orejas atentas.
Tengo una infinita confianza en mi mala suerte, ella nunca me ha abandonado ni mucho menos traicionado. En los momentos más difíciles allí está, siempre anticipándose, atenta al más mínimo detalle para no dejar que nada salga bien. La buena suerte, ella, perversa y torcida hasta en la más minima lotería, espera siempre el ultimo momento, el mas precioso para quedarse con los brazos cruzados contemplando la caída.
Recuerdo con nostalgia los tiempos displicentes en vuestros dominios de K; errando entre amplias estancias, vaporosas de hierbas mágicas y licores exóticos que excitaban la imaginación y la entrepierna, como con aquel pintor que usaba la verga como pincel y la tenia de todos los colores, hasta que luego de una fellatio inconclusa de la Condesa de M quedaba lista para una nueva fase de la obra, o como aquella cantante de opera increíble, que solo podía cantar cuando era penetrada por un coro de efebos y cuya voz derivaba hacia el contralto cuando se la sacaban y hacia soprano cuando se la metían; bella época.
Hoy, mi querida amiga, mi estancia de hábito es una glauca taberna en la última ciudad del mundo, donde bebo, como si fuera licor, una especie de combustible para aviones servido, eso si, en finísima copa de cristal de Bohemia, la única del lugar, acompañado todas las tardes de un chino, si mi querida señora, ha leído bien, ¡un chino! Y que se dice Doctor e imprescindible, pero que de vez en cuando saca de su taoísmo tardío alguna frase interesante, que pone a pensar hasta a la Señora Rolliza, la tabernera que me sirve mi licor con los dedos pegajosos de sexo.
En el sentido metafórico del término mi corazón es un satélite de la tierra, usted lo sabe bien, pero a veces llegan expediciones que se instalan sin permiso, ocupan una parcela o dos y después quieren proclamarse propietarias de todo el territorio; el secreto, lo sabe usted bien, es jugar sin hacer ruido, eso si, el juego debe ser excitante, que si no me aburro. Caen por aquí dos hermanas, la una melancólica y sombría, la otra luminosa, son inseparables, y en el fondo de la sombra hierve el agua de una fuente oculta que salta, salpica y quema, y mas allá de la luz hay lagos de paz, se navega en ellos como en medio de una dulce tormenta, y después en la calma el marino sueña con relámpagos. Ahora las veo alejarse, cada vez más fundidas la una en la otra, de lejos ya no percibo quién lleva a quién.
"Mi" poesía, aquella, duerme. De vez en cuando parece que despierta, pero hace frío y llueve y quizás no quiera resfriarse, yo me siento a su cabecera velándole el sueño, voy poniendo a su lado todo lo que necesita para despertar, pero quiero que lo haga sola, sin sobresaltos; le queda una larga marcha, noches de insomnio, borracheras infinitas, sexo sin fronteras y toda la locura de la que sea capaz este humilde servidor suyo; pobres páginas aun blancas, van a perder la virginidad cargadas de iluminaciones disparatadas, metáforas irresponsables, versos rotos; pobre poesía, lo que le espera…
Alzo mi alcohol infame por que uno de estos días volvamos a restregarnos frenéticamente entre la sonata, el poema, el color sublime y el coro de sexos cantores en memoria de la bella época,
Suyo,
Antoine Frederic Auguste Marie Ludovic Zumbado
O como gusta Ud. llamarme cariñosamente,
Eddy, la hiena triste
imagen: Adriaen Brower; Scène dans une taverne
miércoles, 6 de julio de 2011
Haikus
por el Imprescindible Dr Wong
5
la muerte bebe té
simulando un verano
casi azul
6
lágrima regresando al ojo
nadie la ve
camino que ya no existe
7
Aquí fue la casa
otros niños hoy juegan
en sus escombros
10
la casa del silencio
me visita
soy viento en sus cortinas
15
un reloj roto
se oxida el tiempo
en su aguja
miércoles, 15 de junio de 2011
Botellas
por El Imprescindible Dr. Wong

Desde su roca
desnuda
va lanzando botellas al mar
nadie contesta
nunca
pero no importa
avanzando sobre las botellas que flotan
alguien llega a lo lejos...
...
Desde su roca
desnuda
va lanzando botellas al mar
nadie contesta
nunca
pero no importa
avanzando sobre las botellas que flotan
alguien llega a lo lejos...
...
miércoles, 23 de marzo de 2011
Los amaneceres son aquí apacibles
Habla Rosa, la afgana
No importa cual sea la época del año, una vez que entras en la taberna, afuera es siempre otoño. A través de los cristales se ven flotar las hojas, y los ocres y naranjas se superponen al verde y el negro en un raro arcoiris, de una tristeza jovial que solo se ve desde una de estas mesas. Hay una tímida luz que se levanta recortando las siluetas de los edificios, el humo de las chimeneas, tiñendo la niebla de un naranja sucio; algún coche, una corneja sobre un tejado, es lo único que se oye y se ve desde donde estoy amaneciendo.Adentro, contra un muro cubierto de firmas, de mensajes de amor escritos con palabras de odio, un muro ocre como el otoño de afuera, cuelga una vieja miniatura italiana de poco valor, una torpe copia quizás, donde una pareja de amantes se reclina entre los arbustos bajo la mirada de un tercer participante y a la luz de una luna improbable, que asoma tras las ruinas de un castillo o algo así. Mirado con los torvos ojos del alcohol, el cuadrito nos dio ideas y nos fuimos a hacer la misma foto Eddy la hiena, Humphrey Bogart cuando dice yo no se qué, y yo, Nadiezna Ivanova, que soy rusa y no rumana y solo me acuerdo de ese nombre cuando estoy borracha y nadie me llama Rosa, la afgana.
Pero pasó que en el jardín, entre los arbustos y al fresco de la noche, los muchachos se alteraron y a más de hacer la foto como la del cuadrito italiano –maldito aguardiente de la Rolliza—les dio por hurgar, lamer y rellenar los agujeros de acá una servidora, y mientras uno iba y venia dentro de mí, el otro danzaba, llevando en la cabeza mis bragas a manera de gorro, una especie de solo clásico mezclado con piruetas de circo y luego se intercambiaron varias veces para colmo y satisfacción mía, para qué mentir, hasta que llegaron los gendarmes y salieron disparados dejándome patiabierta y borracha ante la autoridad que procedió a mi arresto como es debido.
La taberna abre a las siete de la mañana y la señora Rolliza pone con el café algunos pasteles del día anterior que recupera en una panadería cercana, y ese desgraciado de la Hiena tendría por lo menos que pagarme un café, eso es en lo que pensaba mientras mis piernas me traían a este barrio, a acurrucar mi hambre entre los dos bidones de basura junto a la puerta esperando la apertura. ¿Tienes hambre? Me lo vieron en la cara los tres jóvenes enormes y bastante borrachos, ¿tienes hambre? Y blandían ante mi cara sus armas de placer, me negué.
No hay que negarse a tres jóvenes borrachos que una se encuentra en la calle una madrugada de palos en comisaría; eso también lo aprendí anoche, sobre todo porque estás deseando que no llegue la policía a sacarte del paso. ¿Que si tengo hambre? Puedes decir que estás hambrienta cuando lo único que tienes para vomitar a las seis de la mañana es el semen de cinco tipos.
Está lloviendo, está lloviendo fuerte, muy fuerte, más fuerte; está lloviendo y hay un viento feroz, muy feroz, como si quisiera lavar la ciudad o lavarme de la ciudad, porque las ciudades te van dejando trazas y algunas no se borran, y a veces hace falta una catástrofe, como un incendio o un terremoto o que alguien te olvide; y quizás por eso ahora me siento regresar a mi misma entre el abrazo dulce de la tormenta, mientras la señora Rolliza descorre el cerrojo de la taberna y se abre un universo pequeño y antiguo que promete un café caliente y algunos pasteles de ayer.
imagenes: Egon Schiele
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jueves, 23 de diciembre de 2010
Ocupaciones de navidad
Por El Imprescindible Dr. Wong
Vista desde mi mesa, nada se parece más al tiempo…
La Mujer Sombra esta sentada ante una mesita redonda con una pata coja. Además de nosotros, solo hay otro parroquiano en la taberna pero el alcohol le impide saber que hay alguien más. La Señora Rolliza limpia automáticamente la barra con un trapo viejísimo y tararea my men mientras mira a la Mujer Sombra, que ha puesto sobre la mesa una caja de zapatos rebosante de papeles viejos a la vez que bebe lentamente un licor "que sabe azul" por si alguien quiere preguntarle.
Papelitos doblados, papelitos rotos, papelitos pardos, papelitos amarillos, papelitos azules, papelitos blancos, escritos con letra menuda, a veces ilegible, un poco gastada, que la mujer sombra lee, o quizás solo mira con ojos que flotan de nostalgia, que saltan de ira, que guiñan de lujuria; los saca, los desdobla, los contempla, los ordena en montoncitos, ¿por fecha? ¿por tema? ¿por recuerdo? Después toma un montoncito y lo repasa y flota y otro montoncito y lo repasa y rechina los dientes y otro montoncito y aprieta los muslos y cruza los brazos conteniendo un erizamiento…Es víspera de navidad, la tierra está en el mismo lugar que el mismo día el año pasado y el otro y el otro, y el tiempo se mueve en esa misma orbita y no en línea recta como creen muchos, siempre volvemos al mismo lugar, al mismo tiempo, aunque en otro momento, pasamos por donde ya hemos estado y nos da la impresión de que las cosas vuelven y somos nosotros quienes volvemos una y otra vez.
La Mujer Sombra repasa sus estados y rechaza la ira, que el tiempo ha ido puliendo como a un mueble antiguo, y como un mueble antiguo es bella y poderosa pero inmóvil, disfruta la melancolía, larga como el otoño que siempre esta ahí fuera, ocre como esos papelitos del cajón de zapatos, y se deja envolver por las palabras, por el rasgo de la letra, que remeda el gesto de la mano que la escribió, la mano sobre el papel como sobre la piel, los poros, los rincones que se sonrojan al paso de la mano.
Guarda los papelitos de nuevo en su cajón, y mientras toma un sorbo de azul, cruza la sus ojos con los de la Señora Rolliza que la contempla desde detrás de la barra con una mirada lánguida y acuosa como la suya…
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jueves, 25 de noviembre de 2010
Un submarino
La Señora Rolliza sirve una cerveza clara y un vasito de aguardiente de la casa. Klaus mete el vasito en la cerveza, el vasito baja hasta el fondo y todo se mezcla. Klaus se bebe aquello de un golpe, mira al techo, se tambalea, se cae de la banqueta, vomita, se tira un pedo y se mea. Queda impreso en el suelo, pálido y frío. La Señora Rolliza limpia todo alrededor de Klaus, casi sin tocarlo. Diez minutos después la gente en la taberna sigue conversando y bebiendo. Klaus se levanta y se sienta, desde su mesa en una esquina lo observa el Hijoeputa. El Hijoeputa dice bajito mi mujer es una puta. Mi mujer es una puta, dice Klaus casi gritando y vuelve a caerse de la banqueta. Se parte una ceja, sangra. El segundo submarino es rojo, Klaus se lo bebe y comienza a llorar.
Hay que comer, hasta los poetas comen. Yo quería traducir a Dylan Thomas y estoy traduciendo un manual de negocios, yo quería traducir a mi manera y como nadie aquello de cuando llegue el momento, como un sastre de acechantes tijeras/ entregadme que, tímido en mi tribu/ me hallo mas desnudo de amor que la trampa del cadáver/…/ yo, a quien la capa del viento o el abrigo del hielo/ tal vez no logren apresar con un circulo virgen/ en la tumba precisa…y en cambio estoy traduciendo esto otro: lo que se necesita para comenzar este tipo de negocios es básicamente lo siguiente: tome una maquina de afeitar, regálela o véndala barata, asegúrese de que las cuchillas solo se adapten a su tipo de maquina de afeitar y véndalas muy caras, o invente una impresora, véndala por casi nada, asegúrese de que los cartuchos funcionen solo en ese tipo de impresora y véndalos muy caros, lo mismo se puede hacer con una nueva cafetera si en la publicidad hay un artista famoso y perseguido por las mujeres…
Un submarino. La Señora Rolliza pone otra cerveza y otro vasito de aguardiente de la casa, Klaus se lo toma sentado en la banqueta que se sostiene milagrosamente en dos de sus patas. Se queda mirando fijo los vasos; Un vaso vacío dentro de otro vaso vacío, dice, soy un submarino.
Y se cae de la banqueta.
dibujo: otro submarino
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martes, 2 de noviembre de 2010
Por Eddy, La hiena triste*
No escribo. Los meses que llevo luchando con la no-escritura se han convertido en años y yo me he convertido en no-escritor.
Para Borges el tema de Bartleby el escribiente es la soledad, para mi, el cuento de Melville va mas allá, tiene otra dimensión: la de cómo la ocupación hace al hombre, una ocupación triste y gris hace de Bartleby un hombre triste y gris; Bartleby esta diseñado por su condición de pequeño funcionario; el es eso que hace.
Un no-escritor es ese eterno pretendiente con el que la literatura coquetea, al que manipula y con quien de vez en cuando se acuesta, pero sin un proyecto del que dependa la existencia de uno de los dos. Es un escritor furtivo que, agazapado entre los escritos de otros, lanza de vez en cuando uno suyo que queda colgado en el índice de alguna revista literaria. Pero sobre todo, el no-escritor se dedica a la no-escritura, que es el arte de desechar seis de cada cinco paginas escritas, preguntándose levemente para que, o diciéndose como Bartleby "prefiero no hacerlo".
Y no escribir, durante meses o años, incluso no escribir para siempre, dedicándose a sufrir la literatura en lugar de hacerla, solamente superados por esos escritores que no han escrito nunca. ¿Somos lo que hacemos? Los artistas si. Un pintor es sus cuadros o los cuadros que tiene en la cabeza, un músico es lo que suena dentro, un poeta es su verso.
Se me ocurre incluso —en mi afán por llevar las cosas al extremo, de exagerar como única manera de expresar lo mínimo perceptible— algo peor: que la obra es el artista, si, ya se que lo dijo alguien, todo lo que existe ya lo ha dicho alguien, o lo ha escrito alguien y solo podemos repetirlo lo mejor posible.
Quías deberia decirle a mi amigo escultor que su mejor escultura es él mismo, su vida y sus sueños, desgraciadamente esa obra es prácticamente imperceptible para cualquier publico posible e incluso para otros artistas que no puedan comprender que nuestra principal obra de arte somos nosotros mismos; no, no me da la gana de ir a psicoanalista.
Bartleby muere, pero antes ha dejado de escribir, y como no escribe tampoco se alimenta, (¿para que?) Ha dejado de ser.
Vila-Matas ha escrito todo un libro sobre el tema, al parecer un buen libro. Podría leerlo para incluir más elementos, comparar su análisis con el de Borges y darle a este ensayo un mayor vuelo, podría lanzarme en elucubraciones y ejemplos o engordar mis páginas con citas interminables de autoridades en la materia; podría, en definitiva, dejar terminado este ensayo, ustedes me van a disculpar pero, sinceramente, prefiero no hacerlo…
*Desaparecido en La Habana en los años 80 sin que nadie se diera cuenta.
Imagen: Escritura cuneiforme (!?)
No escribo. Los meses que llevo luchando con la no-escritura se han convertido en años y yo me he convertido en no-escritor.
Para Borges el tema de Bartleby el escribiente es la soledad, para mi, el cuento de Melville va mas allá, tiene otra dimensión: la de cómo la ocupación hace al hombre, una ocupación triste y gris hace de Bartleby un hombre triste y gris; Bartleby esta diseñado por su condición de pequeño funcionario; el es eso que hace.Un no-escritor es ese eterno pretendiente con el que la literatura coquetea, al que manipula y con quien de vez en cuando se acuesta, pero sin un proyecto del que dependa la existencia de uno de los dos. Es un escritor furtivo que, agazapado entre los escritos de otros, lanza de vez en cuando uno suyo que queda colgado en el índice de alguna revista literaria. Pero sobre todo, el no-escritor se dedica a la no-escritura, que es el arte de desechar seis de cada cinco paginas escritas, preguntándose levemente para que, o diciéndose como Bartleby "prefiero no hacerlo".
Y no escribir, durante meses o años, incluso no escribir para siempre, dedicándose a sufrir la literatura en lugar de hacerla, solamente superados por esos escritores que no han escrito nunca. ¿Somos lo que hacemos? Los artistas si. Un pintor es sus cuadros o los cuadros que tiene en la cabeza, un músico es lo que suena dentro, un poeta es su verso.
Se me ocurre incluso —en mi afán por llevar las cosas al extremo, de exagerar como única manera de expresar lo mínimo perceptible— algo peor: que la obra es el artista, si, ya se que lo dijo alguien, todo lo que existe ya lo ha dicho alguien, o lo ha escrito alguien y solo podemos repetirlo lo mejor posible.
Quías deberia decirle a mi amigo escultor que su mejor escultura es él mismo, su vida y sus sueños, desgraciadamente esa obra es prácticamente imperceptible para cualquier publico posible e incluso para otros artistas que no puedan comprender que nuestra principal obra de arte somos nosotros mismos; no, no me da la gana de ir a psicoanalista.
Bartleby muere, pero antes ha dejado de escribir, y como no escribe tampoco se alimenta, (¿para que?) Ha dejado de ser.
Vila-Matas ha escrito todo un libro sobre el tema, al parecer un buen libro. Podría leerlo para incluir más elementos, comparar su análisis con el de Borges y darle a este ensayo un mayor vuelo, podría lanzarme en elucubraciones y ejemplos o engordar mis páginas con citas interminables de autoridades en la materia; podría, en definitiva, dejar terminado este ensayo, ustedes me van a disculpar pero, sinceramente, prefiero no hacerlo…
*Desaparecido en La Habana en los años 80 sin que nadie se diera cuenta.
Imagen: Escritura cuneiforme (!?)
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