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viernes, 20 de agosto de 2010

Invención del destino

Por El Imprescindible Dr. Wong

La Mujer Sombra se sienta frente al imprescindible Dr. Wong y le pregunta: ¿Dónde están esos poemas que no he escrito, dónde se han ido?

Si miras en una dirección, dejarás de ver en todas las demás.

El Imprescindible Dr. Wong escribe desde un cansancio que parece milenario, como esas tortugas de Galápagos que ya estaban ahí cuando se inventó el mundo. ¿De donde viene esa fatiga, esa falta de fuerza para asumir un destino? yo creo que es de tanto hacer lo que no quieres, de tanto acudir a donde te llaman en lugar de ir a donde quieres ir; de tanto mirar en la dirección indicada, adecuada, mas útil, la correcta. De eso que se llama la vida cotidiana y que consiste en no estar muerto. Los libros que quiero leer, ¿quién va a escribirlos? es difícil romper el círculo, pero eso es lo que hacemos cuando escribimos, rompemos el círculo.


La mirada del sabio no se fija, la mirada del sabio se posa, como hacen las mariposas-reina de Kuangzung, que parecen tocar la superficie de las aguas dormidas del gran lago, aunque en realidad mueren en pleno vuelo, y como son tan ligeras no caen al agua, sino que se quedan flotando sobre una película de aire hasta que el viento las barre una vez al año. Así es la mirada del sabio. La mariposa tiene que romper el círculo dentro del cual el tiempo gira sobre sí mismo y amenaza con destruirlo todo.


Posa tu mirada entonces fuera del círculo y hazla flotar sobre el tiempo que se escapa, --sabrás que nadie te perdonará tal atrevimiento, pero, ¿no andas buscando tus poemas?—porque allí te conviertes en Mujer Fuente, y tus aguas parten en dos los peñascos y huyen entre los dedos del sediento; entonces verás hacia los lados y hacia arriba y verás sobre todo hacia dentro.


Y te verás, desnuda y en cuclillas sobre un monte, convertida en manantial.


Imagen: Ingres, El Manantial

jueves, 15 de julio de 2010

De la melancolía (fragmento)

Por: Humphrey Bogart cuando dice play it again Sam.

Play it again Sam. Esta taberna es más bien melancólica. Yo creo que por eso venimos quienes venimos, estamos quienes estamos. Es un lugar donde uno puede entretenerse raspando la costra de su mesa con un ganchito; horas. Aquí vienen quienes vienen a destilar su melancolía y a espiar la de los demás. Eddy, la hiena triste, reina entre los melancólicos, con su largo abrigo negro y su sombrero de copa, su eterna bufanda gris que llega casi hasta las rodillas y el aguardiente fatal servido en única copa fina de la taberna, reservada para él, lo bebe como si fuera un Chateau Margaux de 1959, contemplándolo mucho, demorándolo. El siente el placer de la melancolía.

O como nuestro fumador de jazmín, el Imprescindible Dr. Wong, quien, como el mismo dice: el Imprescindible Dr. Wong escribe para su propio placer y no para el placer de otros. La felicidad es un accidente, el placer es un estado, una gracia. El lector tiene que buscar en placer en su lectura, no en la escritura. La melancolía es esencial para la literatura, el amor no; la melancolía es el vaso comunicante entre la forma de escribir y la forma de leer; para revelar el aroma de la melancolía se le puede poner erotismo, hasta sexo, pero no amor, que es como echarle agua al vino. El amor no es literario, o quizás ya no lo es más, queda de él solo una forma alterada de la conciencia, pero hay otras preferibles, como las drogas o el arte*.
La novela es un genero melancólico, aunque se han escrito muy buenos cuentos en ese tono (Salinger) pero la novela tiene más tiempo para dedicarle a ese regodeo en la tristeza que es la melancolía, por eso recurre a largas digresiones que se alejan del supuesto argumento principal, supuesto, porque el argumento verdadero suele ser la digresión misma, o las sucesivas digresiones de un tema que en realidad no tiene ninguna importancia. Yo mismo he escrito múltiples cuentos cortos que son solo voluminosas novelas sin sus digresiones que esperan que yo las escriba algún día. Seguirán esperando.
Porque detrás de lo que se lee, late intensamente lo que no se lee, esa es quizás la esencia de la literatura, como los silencios de una pieza musical, como esas pausas que deciden donde van los sonidos, así es el no-texto. Parece una trampa y lo es, porque todo en el arte es una trampa. No solo está lleno de trampas el camino que nos lleva a algo, a alguien, sino también el que nos aleja de algo, de alguien. Todos los caminos están llenos de trampas, y lo único que podemos hacer es caer alegremente en una u otra, y volver a salir, hasta la próxima. Eso es la vida.

*Hay incluso una alegría melancólica, esa que se siente cuando se está desgraciadamente consciente de que este momento feliz pasará ahora o más tarde y queda colgado en frases recurrentes como “si no fuera por estos momentos” que son como el principio de una despedida, como “nos vamos a morir todos un día”. La alegría melancólica es un insoportable rasgo de responsabilidad.

Imagen: Rick: You know what I want to hear. / Sam: No, I don't.
Rick: You played it for her, you can play it for me! / Sam: Well, I don't think I can remember...
Rick: If she can stand it, I can! Play it!